jueves, 22 de diciembre de 2011

Un día de compras

En las fechas en las que estamos es muy normal salir y comprar los regalos del día de reyes, y Neva después de llevarse una tarde entera encerrado en su casa me pidió que le acompañara a realizar esta tarea tan peculiar.
Después de levantarme temprano y hacer mis cosas le pedí a mi tía que me acercara al centro, pero a veces la gente es muy simpática por lo que acabé llamando a Neva para que viniera a rocogerme y como el también pertenece a este grupo de personas me confesó que vendría a recogerme solo porque no sabía sacar dinero del cajero automático.
Reglas para sacar dinero de un cajero automático:
1.Sacar la tarjeta del plastico, la maquina no la admitirá sino lo haces.(Muy inteligente por tu parte Neva)

2.Meter la tarjeta por la abertura correcta. Por mucho que te llame la atención aquella luz verde la entrada de la tarjeta esta unos centímetros más abajo.(Si ya lo se, fallo mio)

3.Sería combeniente que recordaras el pin porque entonces es más dificil eso de sacarlo.(Menos mal que tiene la cabeza sobre los hombros)

4.Comprobar que la pantalla no es tactil y que bajo tus manos hay un precioso teclado antes de hacer el ridículo toqueteando la pantalla a la espera de que la maquina siga con su funcionamiento.(De verdad, no tiene remedio)

5.Recojer el dinero cuando la máquina lo suelta.(Menos mal que eso todo el mundo sabe hacerlo).
Y tras estas reglas básicas lo mejor es recordar el uso de una tarjeta, porque al parecer mi amigo no lo sabe. Cuando me anunció que no tenía dinero suficiente para dos regalo lo primero que pensé fue "¿Y por qué no lo pagas con la tarjeta?"a lo que él respondió, "Ah, pero ¿Eso se puede hacer?". Después de eso yo me alejé de Neva mientras él gritaba "Pero Culo ¿Al final cuál compro?" y como eso me estaba avergonzando incluso más que su ridícula pregunta, sobre todo porque parecía que hablaba solo, me acerqué a él y lo arrastré hacia la cola de la caja.
Todo estaba resultando un día un poco cómico, pero la gota que colmó el vaso fue la vuelta a casa. Iba en la parte trasera de la moto de Neva resguardandome como podía del frío cuando se le ocurre confesar:
"Sabes, estos pantalones son de Fran y tienen la cremallera rota, por lo que todo el frío está entrando y me está congelando mis partes intimas". Una tremenda carcajada comenzó a salir de mi pequeño cuerpo hasta que añadió "Que frío de verdad, se me están congelando con huevos" entonces fue cuando no podía parar de reir.

Hoy a sido un día de compras muy extraño pero divertido. Espero que la próxima vez que vayamos a comprar tabién lo sea.

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